martes, 16 de julio de 2019

De nada sirve un buen sistema de seguridad si no se interviene rápido



Son las tres y cuarenta y cinco minutos de la madrugada, es una noche tranquila con apenas una pequeña brisa, que mueve las hojas del chopo que presidía el patio de la casa de José, éste estaba ya por su segundo sueño cuando sonó el teléfono, tuvo que estar sonando en buen rato hasta que José descolgó. Una voz femenina aterciopelada y firme a la vez, le informó que el sistema de seguridad de su empresa se había activado 

– Buenas noches señor, siento interrumpirle el sueño pero nos han llegado señales de su sistema de seguridad, donde los sensores 22 y 25, que corresponden a la parte trasera se han activado,¿ considera que llamemos a la policía?-, tuvo que repetirle el mensaje varias veces, hasta que José ya tomó conciencia de la situación, - Gracias señorita ahora me acerco a ver lo que ocurre y no llame a la policía-.  En este duermevela en el que se encontraba le costó vestirse y por su mente no paraba el pensamiento; -después de haberme acostado tarde…, espero que sea una falsa alarma-, cogió su Audi y dirigiéndose a su empresa pensaba, -mañana tenía que ponerme a las seis a trabajar y ya no sé si merece la pena volver a casa-, -cuarenta y cinco minutos he tardado, no está mal, pero claro a estas horas no hay tráfico-. Cuando abre la cancela percibe un olor conocido, es como que si hubiesen derramado el contenido de algún barril de disolvente de su fábrica de pinturas acrílicas. Efectivamente cuando se acerca observa el barril volcado vió un agujero enorme en la sala del laboratorio. 

Inmediatamente llamó a la Receptora de Segurinter confirmando el robo, y le mandaron un vigilante de seguridad, para que le acompañara hasta que llegara la policía.


Estuvo unos días sin poder producir, por no poder realizar los pesajes con la báscula de precisión, ni comprobar el código  de los colores por no tener el espectrógrafo, tuvo que comprar estas dos herramientas fundamentales para fabricar, aparte de arreglar con albañiles, fontanero y pintor todos los estropicios que le produjeron esos delincuentes.

El seguro se hizo cargo pero tardó dos meses en pagarle parte de los estropicios, puesto que la báscula de precisión no se la pagó por no encontrar la factura de compra.


Segurinter estuvo muy atenta y le dio todo el apoyo que necesitó, le realizó una auditoria gratuita y le mejoró su sistema de seguridad, instalándole cámaras de televisión y también contrató su servicio de Custodia de llaves para que un vigilante de seguridad, acuda a su empresa cada vez que se activa la alarma y así no permitir que los delincuentes puedan hacer en sus robos el daño que le habían ocasionado. Ahora José está más tranquilo, descansa todas las noches para que al día siguiente su empresa ofrezca a sus clientes esas pinturas que nos alegran a todos.